El caso “Amina”: islamofobia y crisis en el periodismo

Por Alejandra del Palacio

 El 20 de marzo en las redes sociales se hizo viral la noticia de que en Túnez un ulema había emitido una fatua para castigar con latigazos y muerte por lapidación a una joven de 19 años de nombre Amina Tyler, por haber posteado una foto topless con la leyenda “Mi cuerpo me pertenece y no representa el honor de nadie”. La fuente, al parecer era el grupo feminista Femen del cual Amina es parte.

Y así vimos como los medios, grupos feministas, activistas e incluso apáticos en todo el mundo “compraron” la noticia y alzaron su voz contra tan injusto castigo violador de derechos humanos. Hasta se organizaron protestas frente a las embajadas de Túnez para exigir la liberación y salvar la vida de Amina.

Mujeres de todo el mundo empezaron a subir fotos topless con mensajes de apoyo a Amina, se lanzaron campañas de recolección de firmas; las feministas, activistas, opinólogos, periodistas opinaron, condenaron, despotricaron, pero muy pocos se tomaron dos minutos para hacerse las siguientes preguntas ¿Qué es un ulema? ¿Qué es una fatua? ¿Qué tipo de sistema judicial tiene Túnez? ¿En Túnez se permite la muerte por lapidación? ¿El islam permite la lapidación y latigazos como castigo, si es así, en qué casos?

Como pocos se tomaron sus dos minutos para hacerse preguntas básicas, sobre todo los periodistas, asumieron que efectivamente Amina iba morir lapidada inevitablemente. El mundo leyó: Amina, Túnez (país de mayoría musulmana), ulema, fatua, latigazos, lapidación, entonces es verdad no podría ser de otra forma, siguiendo el cliché occidental que se tiene del mundo árabe “en esos lugares donde las obligan a taparse y son tan maltratadas las mujeres, es seguro que quieran matar a una mujer que se atrevió a poner una foto topless en el Face Book”.

Que el ciudadano, e incluso siendo muy condescendiente, que los activistas no se hayan tomado el tiempo para hacerse esas preguntas es entendible, pero que los periodistas, incluidos, reporteros, redactores, jefes de información y editores no lo hayan hecho es imperdonable.

La fuente no dejaba absolutamente nada en claro, no se sabía si había un juicio, si Amina estaba detenida o dónde estaba. Incluso había notas que afirmaba que la familia de Amina estaba de acuerdo con la fatua, nada más que nunca nos enteramos del nombre de la madre, el padre o el tío que supuestamente dio la declaración.

No había una sola nota que tuviera declaraciones de algún funcionario del gobierno tunecino sobre el tema o de alguna organización de defensa de los derechos humanos y de las mujeres.

La verdad es que en Túnez no existe la lapidación ni los latigazos como forma de castigo, la verdad es que no hay un proceso judicial en su contra, la verdad es que no hay ninguna fatua en su contra. Los medios no hicieron su trabajo, tuvieron que salir comunicados de grupos feministas musulmanas a aclararle al mundo lo que pasaba, porque los periodistas occidentales fueron incapaces de hacerlo.

Las notas que circulaban por todos lados sobre la inminente muerte de Amina lapidada sonaban más a rumor o chisme que verdad, muy bien elaborada, pero no había información consistente. ¿Qué fue lo que llevo a los medios a tomar por verdad una noticia con esas características?

***

Desde que las redes sociales se volvieron una fuente más eficaz de información falsa y verdadera, el periodismo ha entrado en una de sus peores crisis, cualquier persona armada con un Smartphone o con acceso a interés que se encuentre en el lugar de los hechos puede informar al mundo lo que esta pasando, y obviamente lo hacen más rápido porque están en el lugar, mientras que el reportero una vez que se enteró de lo que sucede, tiene que desplazarse al lugar y eso quita tiempo.

Los medios de comunicación ya no son una fuente de información para los eventos inusuales, las redes sociales han tomado su lugar y no solo eso, también las redes sociales están tomando su lugar en casi todos los ámbitos, ante la incapacidad de los periodistas de generar la información que el ciudadano necesita y demanda.

Los medos de comunicación y los periodistas, en su mayoría, están empeñados en no cambiar y mejorar sus prácticas profesionales, han incursionado en el mundo digital y en las redes sociales, pero no han sido capaces de brindar la información que se necesita. Los ciudadanos ya no necesitamos a un medio de comunicación para saber que hay un incendio o que tembló o que se aprobó una ley, todo eso lo sabemos a través de las redes sociales y no precisamente a través de las cuentas de los medios de comunicación, lo que ahora necesitamos es saber qué ocasionó el incendio, si fue un accidente o negligencia, necesitamos saber qué dice la ley recién aprobada, por ejemplo.

Sin embargo, los medios siguen estacionados en la era de las “primicias”, viendo qué medio saca primero la nota más escandalosa, pero no la que mejor informe. Siguen en la era de “si la agencia fulana la tiene es que es verdad”, “si la nota la traen la mayoría de las agencias es que es verdad”.

En México hace unas semanas nos pasó algo parecido con la supuesta muerte del Chapo Guzmán, los medios de información siguieron la lógica de que si en todas las redes sociales está es porque es verdad; los paródicos siguieron la lógica de que si las redes sociales lo dicen y las agencias de noticias lo dicen apoyados en las redes sociales es verdad. Y así de repente el Chapo Guzmán había muerto en Guatemala durante un enfrentamiento, un enfrentamiento que nadie decía si había sido entre militares y criminales o diferentes grupos criminales. Al final resultó que no hubo enfrentamiento y por lo tanto nadie había muerto. Total falta de rigor periodístico.

Si yo fuera corresponsal en Guatemala y el Twitter dice que acaba de matar al Chapo Guzmán, lo primero que hago es levantar el teléfono y hablar a la Presidencia, a la Defensa, o algún funcionario, ya no para que me confirmen la muerte del Chapo, sino para primero saber si hubo o no un enfrentamiento y si hubo entre quienes. Eso se lo enseñan a los periodistas en la universidad y si no, es de sentido común.

Lo mimo pasó con Amina, yo no leí una sola nota de medios dudoso y respetables que incluyeran un párrafo diciendo: “Se intentó comunicar con la embajada de Túnez, pero nadie quiso dar declaraciones al respecto” o “Se habló con fulano de la embajada de Túnez y negó la información”. Nada, ni un solo medio en México contrastó la información. Se dedicaron a ”levantar” la nota del periódico de a lado.

Tampoco a ningún medio en México se le ocurrió revisar la lista de Amnistía Internacional sobre los países que practican la lapidación como forma de castigo por un delito.

Total y absoluta falta del más mínimo sentido periodístico.

Mientras los periodistas en México no entendamos que ya no estamos en la era de la primicias y que ya no importa quien da la información primero, sino quien da la información verdadera y corroborada, va a seguir pasando esto y como consecuencia inmediata se incrementará aún más el desprestigio de los medios de comunicación.

***

Medio Oriente está de moda en las noticias: revueltas, revoluciones, mujeres veladas, petróleo, Al Qaeda y les ha dado a los periodistas por incluir temas de religión. Hablan de Medio Oriente sin saber absolutamente nada de la región y hablan de ella porque está de moda, hablan de islam porque en algunos casos el islam va de la mano con esos temas que están de moda, pero desconocen por completo qué dice el islam o de qué se trata. Limitan el islam a Allah, si entender que es la palabra árabe que se usa para Dios, no es el nombre del dios de los musulmanes; a mujeres veladas y en casos extremas todas cubiertas como el Tio Cosa.

Entonces aclaremos puntos básicos sobre las noticas de Amina:

Todos hablaron de un “ulema” sólo que “ulema” no es uno, sino muchos, ulema es un grupo de estudiosos de la sharia (ley islámica) que resuelve controversias relacionadas con el fiq (jurisprudencia islámica).

Así que en todo caso el tal “ulema” Adel Almi pertenece a un grupo de ulema, pero como el reportero, el jefe de información y el editor no saben que es ulema, pues le adjudicaron a Adel Almi la representación de todo un grupo.

Otros incluso lo llamaron clérigo, término que se usa únicamente en la religión cristiana, entonces no saben nada de islam ni de cristianismo y parece que tampoco saben español. Claro lo volvieron clérigo para que el mundo euro centrista entendiera de quien se trataba, porque no conciben que en otros lados las cosas sean diferentes a cómo las entiende Occidente.

En todo caso Adel Almi es un sheikh o un estudioso del islam que puede ser parte de un grupo de ulema, pero no puede ser ulema solito.

Las fatuas son opiniones vertidas por los estudiosos del islam para resolver situaciones del mundo moderno que no están contempladas en el Corán, concernientes a los aspectos de la vida personal del creyente, normas sociales, aspectos religiosos, guerras, paz y política, pero no se usan para sentencias de muerte. Son sólo opiniones y el creyente tiene toda la libertada para seguir o no la opinión de ese estudioso.

El islam únicamente considera la muerte por lapidación en el caso de adulterio. Los únicos países que practican este castigo como parte de sus sistema judicial son: Afganistán, Irán, Irak, Mali, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudita, Somalia y Sudán. Túnez no está en la lista.

El país del que hay más registros de muerte por lapidación es Irán. Sin embargo, la muerte por lapidación no es una práctica extendida en el mundo musulmán, sí hay casos en tiempos modernos, pero no es algo usual.

Toda esa información esta al alcance de cualquiera que sepa usar Internet o que tenga un teléfono a la mano y se tome la molestia de llamar a algún representante musulmán y a Amnistía Internacional, por ejemplo.

Ahora yo me pregunto si los periodistas, los encargados de tratar temas relacionados con Medio Oriente, no saben qué pasa y de qué están hablando ¿cómo pretenden informar la ciudadano, si ni siquiera ellos están informados?

Así que parece que no solo las redes sociales atentan contra el periodismo como lo conocemos, sino también la falta de cuidado y preparación de los periodistas.

***

Entonces ¿qué fue lo que en verdad sucedió?

El sheikh Adel Almi, conocido por sus posturas ultra ortodoxas, en un programa de televisión llamado Labes, tipo Saturday Night Live, en Túnez dio su opinión sobre la foto de Amina.

Adel fue invitado al programa una emisión después de que Amina asistiera al mismo programa para hablar sobre su foto.

Sabiendo de la opinión ultra ortodoxa del sheikh el anfitrión del programa lo invitó y ya en el programa lo invitó a sentarse en la misma silla que Amina se había sentado, el sheik se negó hacerlo y ahí fue cuando hizo el comentario de que Amina debería de ser castigada con 100 latigazos y lapidada.

Ni se reunió el consejo de ulema, ni el shekgh siguió el protocolo para emitir una fatua, que entre otras muchas cosas es sustentar esa fatua con surahs (capítulos) o aleyas (versículos) del Corán o hadices (dichos y hechos de Mahoma), el sheikh Adel simplemente dio una opinión muy extremista en sintonía con su postura, pero nada más.

Las dos emisiones de Labes se pueden encontrar en YouTube en árabe, no he podido encontrar alguna versión con subtítulos en otro idioma.

Link al programa en el que apareció Amina el 16 de marzo http://www.youtube.com/watch?v=ZFxQ9auvYa8

Link para el programa en el que apareció el sheikh Adel el 20 de marzo http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=WLOcu4CeVZs

Supongo entre, muchas cosas, que decir que la famosa fatua de Adel fue una opinión vertida en un programa de televisión no causa lo mismos titulares que decir que Amina está sentenciada a muerte. Digo, porque yo no concibo que yo sí haya sido capaz de encontrar los videos, pero ningún otro periodista en México lo haya hecho.

***

¿Corre peligro Amina? Sí, Amina corre peligro al igual que muchas mujeres musulmanas y no musulmanas lo corren en el mundo por muchas y diversas razones.

En el caso de la opinión vertida por el sheikh Adel, Amina corre el peligro de que algún extremista queriendo ganarse puntos para entrar al Paraíso lleve a termino la opinión del sheikh, pero es muy distinto a que un tribunal vaya a matar a Amina a pedradas.

¿Entonces por qué el grupo Femen dijo lo que dijo? Porque son irresponsables, ignorantes y quieren ganar notoriedad para su causa.

Femen es un grupo feminista que en los últimos meses ha tomado notoriedad por las protestas topless que hacen sus integrantes, en su mayoría mujeres jóvenes de Europa Oriental, se reivindican como un grupo feminista que lucha por los derechos de las mujeres, pero sus acciones más mediáticas son protestar topless como si la única arma que tuviera una mujer para hacer vales sus derechos fuera enseñado el pecho descubierto.

Femen también ha dicho ser una grupo en contra de la religión (cualquiera que sea) y está bien si es lo que ellas consideran lo mejor para las mujeres del mundo, pero estar en contra de las religiones no quiere decir que uno se va a dedicar a decir verdades a medios o acusar sin sustento.

A Amina no hay que protegerla de las leyes tunecinas, porque las leyes tunecinas no están atentando contra sus derechos humanos, a Amina hay que protegerla de los que usan una religión para fines que en nada la benefician: el o los extremistas que pudieran querer ganarse el Paraíso llevando a termino la opinión del sheikh Adel y de los grupos feministas que buscan notoriedad a la sombra de una religión.

Al día de hoy lo preocupante es el paradero de Amina. Femen dice que alguien, no sabemos quién, la internó en un psiquiátrico. El problema es que Femen también nos dijo que había una fatua de pena de muerte en su contra y ya vimos que no existe tal fatua. Los más indicados para resolver la incógnita son los periodistas en Túnez, el problema es que toda la información que se genera en Medio Oriente siempre fluye lento.

Es preocupante que la izquierda en este país: activistas, periodistas y ciudadanos, se compren el cuento barato de que el Islam es malo. El islam puede ser tan maligno o benévolo como cualquier religión y eso depende de sus seguidores y no de la religión en sí.

Desde hace unos 15 años el musulmán es el malo de la película, el musulmán reemplazó al ruso comunista. En la guerra fría el cáncer del mundo, según Occidente, era el Comunismo y había que erradicarlo, hoy el cáncer del mundo según occidente es una religión, es el Islam y hay que erradicarlo y el mundo entero le está “comprando” a Hollywood esa idea.

Es preocupante que en los días que Barack Obama visitó Israel para refrendar su infinita alianza y dejar en claro que por ningún motivo van a permitir que Irán desarrolle armas nucleares, salga una noticia totalmente manipulada, señalado al Islam como una religión opresora e inhumana, y la opinión pública se la crea.

2 comentarios en “El caso “Amina”: islamofobia y crisis en el periodismo

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